Resulta muy difícil comparar determinados servicios, incluso existiendo datos, como es el caso del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). La Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, periódicamente trata de establecer un ranking de las diferentes Comunidades Autónomas en cuanto al grado de aplicabilidad de la Ley, utilizando para ello los datos oficiales que publica el IMSERSO. Este loable intento provoca iras y desata pasiones.
Aquellos que salen mal en la foto suelen cuestionar la validez de los datos y la neutralidad del evaluador. Por el contrario, los que salen bien en la foto utilizan todos los medios a su alcance, que son muchos, para explicar a sus ciudadanos y ciudadanas las bondades de su sistema. Es lo que tienen los rankings.
Este mes, la revista EROSKI Consumer, publicación que se distribuye entre los socios y consumidores de la Cooperativa de Consumo del Grupo Mondragón y que tiene una tirada de 230.000 ejemplares, realizaba un análisis de 130 Centros de Día repartidos en 18 provincias. A la vista de este análisis, la revista se atrevía a hacer un ranking por provincias a las que ponía una nota que iba desde el Aceptable, al Bien, o Muy Bien, no había suspensos, -menos mal-, pero tampoco Centros Excelentes.
Desde fuera, me perdonen los de Eroski, parece que el estudio es muy osado al poner nota a toda una provincia con los datos que manejan, 130 centros en 18 provincias.
El problema es que este ranking, al igual que el mencionado anteriormente, también ha tenido su eco mediático y los ciudadanos de las zonas afectadas, y especialmente los gestores de Centros de Día, sobretodo los no analizados, no estarán muy contentos con esos datos.
Vivimos en unos tiempos en los que necesitamos de los rankings. Necesitamos saber cómo estamos con respecto a algo o a alguien, pero creo que hay que ser serio a la hora de medir, y más aún cuando el producto o servicio a medir es difícilmente evaluable, requiere de imaginación y rigor.
En alguna Comunidad Autónoma para la que hemos trabajado, hemos sugerido que los datos obtenidos de las encuestas anuales de satisfacción se hagan públicos para que las familias que tengan que elegir el centro donde llevan a su familiar tengan información objetiva sobre ese centro, algo que ya se hace en algunos países.
En ausencia de estos datos, habrá que seguir manejando rankings como los mencionados anteriormente, pero habrá que ser selectivo y discernir entre unos y otros.




























