Hace poco hemos leído una noticia que anunciaba como una compañía gestora de residencias británica, Southern Croos, que atiende a 31.000 personas mayores en 750 residencias y que amenaza con quiebra.
Se trata de una de las principales compañías británicas que en el año 2.004 fue adquirida por el grupo norteamericano de capital privado Blackstone por 186 millones de libras, para venderla totalmente en el año 2.007 por cuatro veces su valor de compra.
Tras el estallido de la crisis financiera, Southern Cross se ha visto profundamente endeudada y además de una profunda reestructuración, ha anunciado que dejará de pagar el 30% de los alquileres a los propietarios de sus inmuebles que podrían obligarla a declarar suspensión de pagos.
Al margen de buscar culpables, algo que algunos diarios ya hacen acusando de esta situación a los especuladores financieros, el Gobierno de David Cameron ha anunciado que ellos garantizarán la prestación del servicio en estos centros.
El escenario que tenemos aquí tiene algunas similitudes con el británico. La conformación de nuestros grandes grupos tiene ingredientes muy parecidos al comentado y si nos atenemos a sus balances anuales no sería descabellado pensar que se pueda producir un desenlace similar.
La duda que nos cabe es saber que ocurriría aquí si se produjera esta situación y qué papel jugarían tanto el Estado como las diferentes Comunidades Autónomas.
Mejor no saberlo.




























